Muchas veces nos preguntamos cómo sería criar a nuestra hija acá, lejos de nuestras familias, en un entorno y sociedad que aún no conocemos bien, y que en algunas ocasiones no alcanzamos a comprender.
Isidora apenas tiene 18 meses, no es mucho, aún queda un largo camino por delante (y la adolescencia, ¡ay!). Siendo papás primerizos temíamos caer en la sobreprotección y que la niña se convirtiese en una tirana que hiciese berrinches en cualquier momento, sin horarios y que no nos diese descanso.
Hasta el momento nuestros temores no se han materializado, la niña duerme desde las 19:30 hasta las 7:00 de corrido, no hace berrinches, come a sus horas y se queda feliz en la guardería. Tampoco es un bebé ultra tranquilo, es muy activa, juguetona, sociable y alegre, independiente y a la vez muy regalona.
Hay muchas actividades tanto en invierno como verano para las familias
¿Nuestra percepción? Siempre hemos creído, y tenemos motivos para ello, que los niños son mucho más perceptivos de lo que la mayoría piensa. Crecer en un ambiente tenso, rodeado de estrés, inestabilidad económica y en que más encima los padres apenas tienen tiempo de estar en casa, y menos aún para compartir con los hijos relajadamente no es lo ideal, y esto a la larga se reflejará en ellos. Las nuevas generaciones en Chile manifiestan eso de un modo u otro, sus padres se matan trabajando, andan tensos siempre, les dan cosas materiales, pero no se les entrega tiempo de padres, no quieren ese futuro para ellos y a la vez se han vuelto altamente egoístas, no los censuro por ello.
Fuimos a Chile para navidad y año nuevo, lo primero que me choqueó fue los niños haciendo escándalos en el supermercado, los gritos de padres y madres a los hijos (“¡cabro de mierda, hasta cuándo hinchas!”, “¡te voy a pegar!”, etc.), también pasé un día por una guardería, las mismas “educadoras” trataban a gritos a los niños. Con ese entorno no puedo pedir mucho respecto de modales y comportamiento de las nuevas generaciones, y justamente es lo que no queríamos dar a nuestros hijos. La mayor parte de las veces que hemos visto niños haciendo escándalo han sido de origen latinoamericano, y no es que quiera hacer una diferencia pero es muy característico de nuestra sociedad y cultura, tampoco puedo generalizar pues hay excepciones.
Ese viaje nos sirvió mucho para reconciliarnos en el buen sentido con el sistema educacional de las guarderías de acá, donde llevamos a nuestra hija se preocupan de enseñarle modales y reglas de comportamiento, y no es a gritos, les explican (el modo es en función de la edad y nivel de comprensión del niño), no es algo que nos hayan contado, lo vemos a diario. Isidora come sola hace ya unos tres meses, toma su leche sola, cuando es la hora de dormir va a buscar su pijama y peluche para que la acostemos.
El personal de la guardería además es muy cuidadoso, se preocupan del bienestar, por ejemplo anteayer no le dieron la leche que siempre llevamos pues observaron que se había agriado, en otra ocasión le dieron un menú distinto del previsto pues sería demasiado pesado para una niña de su edad, un día me avisaron que tenía una roncha extraña en el brazo y que la hiciera ver (era una picadura de zancudo), también se preocuparon una vez que hizo caca muy roja y era porque había comido betarragas, y multitud de ejemplos así. Personalmente estamos muy contentos con la guardería y el personal que la atiende.
Tener a la familia cerca es una ventaja y desventaja también, por un lado es un apoyo invaluable y en otras ocasiones puede ser un factor de conflictos, particularmente si hay parientes que quieren dirigir la orquesta, el modo de educar a los hijos y que incluso nos desautorizan frente a ellos.
A nosotros nos ha resultado bien hasta ahora, nos hemos acostumbrado a salir los tres juntos, los restaurantes siempre tienen silla para niños, la mayor parte tiene menú especial para ellos, pues aquí casi no existe ayuda para que los padres puedan salir solos, la que hay es cara. Por lo demás forma parte de esta cultura pasar tiempo en familia, hacer actividades al aire libre, etc.
En algunos años más volveré a abordar el tema, cuando nos toque vivir el período del colegio y todo lo que ello implica.
Siempre podemos darnos el tiempo para pasear




